El cierre nunca llega a través de tu ex, y por qué esa es una buena noticia

No necesitas a tu ex para encontrar tu cierre. Por qué la conversación final no traerá paz, y de qué se construye realmente el cierre — poco a poco, dentro de ti.

Uno de los pensamientos más comunes después de una ruptura es este: si tan solo pudiera tener una conversación más con mi ex, podría soltar. Una sola respuesta, una sola explicación, o quizá una sola disculpa.

El pensamiento es completamente lógico. Por desgracia, no funciona en la práctica, porque el cierre no es algo que otra persona pueda darte. Es un proceso que sucede dentro de ti.

Lo que en realidad estás buscando

Cuando piensas en esa última conversación con tu ex, no piensas solo en la conversación.

Probablemente querías sentirte comprendido o comprendida. Querías saber por qué las cosas fueron como fueron y qué pensaba realmente esa persona sobre ti o sobre la relación. Cuándo empezó a alejarse y por qué.

También necesitas, casi seguro, a alguien que asuma la responsabilidad. Necesitas permiso para colocar la responsabilidad en algún sitio: en ti misma o en él. Querrías que tu ex dijera que actuó mal contigo y que entiende lo que eso te causó.

Buscas, además, un significado. Quieres oír que la relación también fue real para esa persona, que no fue solo un error. Que tu amor no fue una ilusión y que de verdad le importabas, aunque todo terminara.

Y muchas veces, aunque no lo digas en voz alta, también buscas la oportunidad de cambiar el desenlace. Piensas que una conversación todavía podría cambiarlo todo y conducir al final que aún esperas.

Son deseos completamente comprensibles. Pero en la práctica, casi ninguno se cumple, aunque consigas la conversación.

Por qué no obtienes lo que buscas

Lo que de verdad necesitarías exigiría que la otra persona pudiera analizarse con honestidad y profundidad. Exigiría asumir responsabilidad sin recurrir a explicaciones que terminen devolviéndote la culpa. Exigiría palabras que no solo suenen bien, sino que se sientan bien.

Estas cosas faltaban a menudo durante la propia relación.

Recibirás explicaciones, pero serán superficiales. Recibirás respuestas, pero no se sentirán verdaderas, aunque parezcan razonables. La responsabilidad se reparte de forma vaga, y ninguna conversación trae verdadera paz; incluso puede abrir más preguntas.

Esto no es raro. Es lo más típico.

Tampoco viene de la mala voluntad. La mayoría de las personas simplemente no entiende sus propios motivos. Actúan desde sentimientos y costumbres, no desde decisiones conscientes y estructuradas.

Una disculpa que reconociera de verdad el daño hecho y asumiera responsabilidad por él requeriría un proceso interno largo. Esa clase de proceso rara vez ocurre justo cuando tú lo necesitarías.

Probablemente tampoco recibirás el reconocimiento de que la relación fue lo que esperas que fuera. Si tu ex la hubiera visto así, habría tomado decisiones distintas.

Por qué esto es una buena noticia

Puede sonar duro, pero hay una dimensión liberadora.

Si el cierre llegara a través de tu ex, tu recuperación dependería de sus decisiones, su capacidad y su voluntad de darte lo que necesitas. De su agenda, su estado de ánimo y su presencia en tu vida.

Pero como el cierre no viene a través de esa persona, no estás a su merced.

Puedes recuperarte sin importar lo que haga o deje de hacer. La recuperación es tu responsabilidad, pero también es tu derecho.

No necesitas a tu ex para volver a estar entera.

Este es el verdadero significado del cierre. No una conversación donde todo queda resuelto, sino la paz gradual que aparece cuando aceptas que no todo se va a resolver y la vida puede seguir.

De qué se compone el cierre real

El cierre empieza con la aceptación.

No vas a tener todas las respuestas. No vas a recibir una explicación perfecta, ni la versión de la conversación que imaginas que lo resolvería todo.

Esa es una afirmación honesta. Nunca sabrás exactamente por qué tu ex actuó como actuó. Y se puede vivir con eso.

El cierre continúa con el procesamiento emocional.

Las emociones difíciles necesitan recorrerse varias veces. Hablando, escribiendo, pensando y sintiendo. Su intensidad disminuye con el tiempo.

Hay que dar espacio a las emociones para que aparezcan las veces suficientes hasta que pierdan su carga aguda.

Por eso existen herramientas como Get Closure. Ofrecen un lugar para tener la conversación que no puedes tener con tu ex y ayudan a ordenar tu propio pensamiento.

El cierre avanza cuando la relación se asienta como parte de tu historia de vida.

Ya no es una cosa inacabada, sino un capítulo en el pasado. Te enseñó algo, aunque la lección sea solo aquello a lo que no quieres volver.

No te define, pero forma parte de ti.

Con el tiempo, tu atención se desplaza hacia lo que viene.

Llega un momento en que ya no piensas tu futuro a través de lo que perdiste, sino a través de lo que quieres.

Esto no significa que necesites una nueva relación enseguida. Significa que empiezas a ver tu vida como un todo propio, no como la extensión de otra persona.

Cómo se ve el cierre en la práctica

El cierre no ocurre en un solo momento.

Es un proceso lento que casi siempre se nota solo después.

Notas que no has pensado en esa persona en toda la mañana. Notas que el recuerdo ya no duele igual. Puedes hablar de la relación sin que te arrastre.

Después llegan recaídas.

Los recuerdos vuelven. La nostalgia se intensifica. Puedes sentir el impulso de escribir.

Eso no es un fracaso. La recuperación no es una línea recta, sino un proceso que llega en oleadas.

Con el tiempo, las olas son menos frecuentes y menos intensas. El impulso es más fácil de manejar.

Y cuando te aferras al porqué te fuiste, poco a poco notas que la vida empieza a sentirse más ligera.

Para terminar

No tienes que esperar a que otra persona te dé el cierre.

Puedes construirlo tú.

No es rápido. No es fácil. Duele.

Pero es posible.

Y al final, no necesitas a tu ex para nada de esto.


Get Closure se construyó exactamente para este propósito. Un lugar para tener las conversaciones que tu ex nunca te dará y para encontrar tu propia paz, independiente de esa persona.

En crisis: España, Teléfono de la Esperanza 717 003 717 · México, SAPTEL 55 5259 8121 · Argentina, Centro de Asistencia al Suicida 135 · Internacional befrienders.org. Si estás en peligro inmediato, contacta a los servicios de emergencia locales.

← Volver al blog